La verdadera derecha: De la ficción a la definición [Opinión]

La verdadera derecha: De la ficción a la definición [Opinión]

Hace unos días tuve la oportunidad de leer una columna en un periódico digital. Se titulaba La Falsa Derecha Española y la historia se basaba en los siguientes puntos:

a) La prensa conservadora presenta a Rajoy y Sáenz de Santamaría como un peligroso tándem socialdemócrata.

b) La incapacidad del actual PP para desvincularse del sello indeleble de la corrupción y su nulidad comunicativa le permiten ser representado por un falso derecho sin entidad social, cultural, electoral o parlamentaria.

c) Un derechista mediático, warcivilista, sin ingenio, información o compasión, es el que hoy ha robado la escena a la derecha que ganó las elecciones.

d) Este PP purista se habría sentido traicionado cuando Rajoy, lejos de suprimir competencias autónomas, asumir el franquismo, proteger el catolicismo, suprimir el aborto y perseguir a las feministas, se ha esforzado monotemáticamente por sacar a España del cataclismo económico en el que José Luis Rodríguez Zapatero sumergió el país.

Responder a estas afirmaciones después del análisis implica buscar respuestas a preguntas como: ¿cuál es el derecho, es el Partido Popular realmente todavía el derecho, tiene el derecho social representación política en el Parlamento hoy, es ser de derechas un concepto que admite evolución, o mutación?

Hoy el debate entre la derecha y la izquierda es obsoleto de derecha a izquierda, ampliamente superado por los acontecimientos que vivimos; trufado por una red insondable de mentiras muy bien llevadas por los agentes implicados, palabra que conduce a la lucha política que hoy se libra llamada sistema, lucha entre sus partidarios y disidentes.

Pero uno de los juegos sistémicos consiste en el uso deformado del código binario izquierda-derecha, el primer elemento se presenta como caviar de la moralidad, el segundo como una sustancia sólo apta para mentes cavernosas. Un medio para establecer a las nuevas generaciones y estigmatizar a las refractarias que no dicen amén al eslogan. Su profundidad ha sido muy profunda en la derecha política española cuyo corazón ha sucumbido al progresismo y a otros encantos del sistema.

A partir de esa cesta, el código binario puede ser deformado a gusto del consumidor, pero sólo en una dirección; cuando el viento sopla a la derecha. De hecho, expresiones como derecha extrema€, derecha extrema€, derecha extrema€, ultracatólica€, ultramonárquica€, aparecen en los titulares, día tras día, generalmente para imponer ciertos planteamientos que representan un obstáculo al pensamiento socialdemócrata bendecido por las potencias supranacionales opacas, es sencillo; si bien la defensa de ciertas convicciones consideradas de derechas es catalogada como diableco, el oficialismo ya tiene su diccionario para indicarnos el territorio radiactivo en el que no debemos nunca pisar.

Mientras tanto, ¿alguna vez has escuchado las expresiones opuestas, es decir, final de izquierda€, ultrasocialismo€, ultrasocialismo€ o ultrosocialdemócrata€, o bien no existen o en casos aislados se recitan aludiendo a coqueteos locos de poca importancia que tienen a aquellos que militan en el lado bueno de las cosas? Con este panorama, que desgraciadamente tiene una amplia aceptación social, sólo se puede optar por ser uno de los nuestros, por ejemplo, el sistema, por ejemplo, de la dirección ˜buenos, o de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la dirección de la empresa.

En primer lugar, es esencial especificar el término Derecho, limpiarlo de connotaciones peyorativas, de brujas inexistentes y de otras falacias. La comprensión por principio, como primer instante del ser de una cosa, primer instante del ser de la derecha, según varios historiadores, se asocia a la tradición, a la jerarquía y al sentido del deber, elementos que mantienen por otro lado una relación lógica. Una parte nuclear de la tradición y no tan nuclear pero no menos influyente en la jerarquía y el sentido del deber, ha sido la religión, específicamente el cristianismo.

Es un hecho que en la civilización europea, las jerarquías, el sentido del deber y el honor estuvieron de su parte durante muchos siglos. Más tarde se añadió el liberalismo económico, al que, por otra parte, la religión, como parte sustancial de la tradición, era difícil de aceptar. Específicamente, la Iglesia Católica abogó por la distribución, pero terminó aceptando la coexistencia con el capitalismo. Esto revela la falsedad de considerar siempre la tradición, y por lo tanto el derecho, como algo inmóvil y reacio a la prosperidad o al cambio.

En ese sentido, ha ido agregando elementos que a su vez eran compatibles con sus orígenes: un liberalismo razonable armonizado con la regulación estatal podría ser compatible con la doctrina social de la Iglesia y con el resto de tradiciones a preservar.

Pero no sólo tenemos noticias de la tradición como pilar del desarrollo sostenible en Occidente; en Asia, China (aunque un país socialista) despegó como un gigante económico con un sistema socialista con características chinas, palabras textuales de Deng Xiaoping (líder chino desde 1978 hasta finales de los años 80). En los últimos años, un país como Bután, aferrándose a su tradición (monarquía, budismo COPY18€) está siendo y se está estudiando el impacto de su modelo político, social y cultural en el desarrollo.

Por otro lado, la costumbre (que en realidad es parte viva de la tradición) es una de las fuentes del derecho, lo que nos permite inferir cuán importante es la tradición como vehículo de cohesión social y jurídica. Por lo tanto, la tradición, la religión y los valores morales, como ejes de un proyecto político, no sólo son admisibles, sino que también pueden ser tan eficaces como otros para el bienestar de las comunidades.

La derecha política no se puede definir sin sus señas de identidad o sin el derecho sociológico, sería un gran error. La derecha política se alimentaba históricamente de la sociología y sus convicciones. En el caso de España hoy en día hay una tendencia a invertir los términos, el supuesto derecho parlamentario asume otras convicciones que no tienen nada que ver con la tradición, ni con el sentido del deber, ni con la jerarquía, ni siquiera con el honor. Por partes:

-Tradición? el desarraigo con la defensa de valores tradicionales como la familia o el derecho a la vida es total. Basta con ver el activismo del Partido Popular en la legislación pro-LGTB, o su inacción con respecto al aborto.

-¿Sentido del deber? La flagrante violación de la legalidad en Cataluña lo dice casi todo. La actitud de mantener todos los poderes a la Generalidad conociendo el adoctrinamiento en las aulas y la rebelión de los camareros ha sido una de entrega sin igual, típica de aquellos burócratas que no se ponen al sol ni un segundo.
-Honor? han incumplido sistemáticamente todas las medidas de su programa electoral sin ninguna justificación de fuerza mayor, lo que implica el mantenimiento de todas las leyes socialistas del gobierno anterior.

Entrando en la modernidad secular conservadora, tenemos que hacerlo:

Liberalísticamente, ha acribillado a las clases medias con impuestos por envidia de la izquierda. La presión fiscal recuerda a la que sufrió el campesinado en tiempos inmemoriales. También de liberalidad moral son ´bandera, como promotores de las leyes de ideología de género en las Comunidades Autónomas, donde los padres son relegados a un papel secundario en la educación sexual de sus hijos, entre otras aberraciones y violaciones de los derechos constitucionales. La culminación de la liberalidad ha sido la creación de Consejos Autónomos para la infancia y la adolescencia (en el caso de la Región de Murcia), a través de los cuales los niños recibirán el asesoramiento adecuado y podrán expresarse.

En cuanto a la dirección, la derecha siempre se ha identificado con la expresión el sacrificio de hoy es mañana€, ¿recuerdas ese eslogan de Josí© María Aznar antes de ganar sus primeras elecciones: ahorro, inversión y empleo, lo repite una y otra vez? Pues bien, este gobierno del Partido Popular ha sido tan austero, eficiente y ejemplar como el hijo pródigo de la parábola que lleva su nombre: ha seguido disparando la deuda pública, que ahora supera con creces el 100% del PIB. La última novedad es la absurda oferta de empleo público por parte del Estado y de las Comunidades Autónomas, que va a potenciar aún más el Gasto Público.

Como se puede ver, no se trata sólo de defender la religión, o una serie de valores sociales y tradicionales; se trata también de cumplir con una línea de gestión, con la palabra dada y en rectitud, ¿dónde está entonces ese verdadero derecho que algunos pontifican al tiempo que envían a los sectores conservadores y tradicionales de la sociedad a la pared de sus críticos?

La rendición de unos y el lacayismo de otros para sostener el engaño de que la derecha española o simplemente la derecha tiene representación política parlamentaria. Ese `verdadero derechista’ ™, tan malo para tantas cosas incluyendo el marketing político, ha sabido sin embargo crear una especie de invernadero para seguidores y votantes a través de los medios de comunicación que deliberadamente ha apesebrado, a los que se les llama mayoría.

í‰stos sembrar y regar un caldo de cultivo: no hay vida fuera del invernadero, el único derecho posible es el Partido Popular, al que contribuyen tanto los medios de comunicación del progreso como los antiguos conservadores, y es que todos tienen un denominador común, todos están comprometidos con la causa del invernadero. Tienen sus propios propagandistas que la proyectan como la verdadera derecha, ¿por qué? Es decir, ¿pero qué hay de un sistema de alianzas?

Los de la izquierda porque al hacer oro y disparar al adversario político sin objeciones, siempre lo colocan en el centro del blanco como la derecha a batir, por lo tanto cumplen la función requerida por el partido que pretende seguir siendo la derecha a los ojos de todo el mundo, mientras que los medios de comunicación de la ex-derecha suavizan y consensuan la crítica y el apoyo manteniendo el apoyo mutuo, es por eso que oímos al otro lado del río una larga carrera de eufemismos y mentiras como por ejemplo: Lo que importa es la economía, tenemos que actuar con proporcionalidad, el gobierno sabe manejar el tiempo, tenemos que dejar que actúe la justicia o ellos son el centro derecha. (este último ya merece una risa aparte).

Se ha hablado de las famosas pinzas que utilizando los medios de comunicación y Podemos podrían estar haciendo el PP para los socialistas, pero hay que mirar la otra cara de esa moneda, las otras pinzas (el otro eslogan): nadie más que el PP debería ocupar ese espacio político o electoral, que corresponde a la derecha. Esa es la otra parte de la trama que las altas esferas de la gente pueden traer a sus manos. Así como el progresismo tiene su propia matriz, los acólitos de Rajoy, Soraya y compañía más los nostálgicos de lo que una vez fue o pareció ser el PP, tienen la suya propia.

Para la verdadera política de comunicación del gobierno y del partido, no lo hace ni el gobierno ni el partido, más que suficiente han demostrado que o no saben o no quieren. El invernadero ya se encarga de filtrar que el COPY17 right€, más allá de los pequeños delitos y de un procedimiento advenedizo e intrigante, es el único que nos puede salvar del infierno y mantenernos en el purgatorio al que, entre otros actores, ella misma nos ha condenado. Y como no hay vida más allá del invernadero, la dicotomía es la trampa para mantener a los votantes como rehenes, para que puedan deducir que aunque no les gusten, son el único derecho, y sólo ellos los liberarán de la intemperie de la izquierda.

¿Qué camino queda a la izquierda de la derecha española que no quiera entrar en comunión con las ruedas de molino? Por supuesto que hay que hacerlo, pero en ningún caso puede llamarse DERECHO a una formación política cuyos hechos se encuentran en las antípodas de los principios, es decir, del ser correcto.

Actualmente, el gobierno del Partido Popular muestra un discurso sistémico típico de un puñado de burócratas al servicio de la autoridad supranacional por turno, y desde un liberal-relativismo sin parangón trata de complacer a todas las ideologías excepto a la mayoría de su electorado, permítanme la frivolidad, pero en lo social o educativo a Mao Tse Tung le enorgullecería este derecho, la true right (que dice que aquellos que cuidan el invernadero). Eso derecha que el sistema recibe con los brazos abiertos, que en realidad es parte de él, que lo utiliza en su beneficio sin importar quien caiga.

Cuando en las últimas elecciones en Francia la propaganda anticorrupción mató a Jean Francois Fignon justo después de su proclamación sobre la recuperación de las fronteras y los valores cristianos para Europa, seguramente muchos tomaron nota del mensaje, como una purga de los medios de comunicación, sobre cómo debería ser el derecho oficial, pero el Partido del Pueblo y sus publicistas ya no estaban ausentes.

Algunas aclaraciones finales en respuesta a la historia sobre el falso derecho español:

1) La derecha nunca ha asumido el franquismo, por el contrario fue el franquismo quien asumió el catolicismo nacional y la derecha.

2) El PP no ha corregido el rumbo, más allá de la reforma laboral, de ninguna de las políticas de Zapatero, ni una sola (ví©ase las cuentas del estado en ¦hablan).

3) No ha habido una sola preocupación por la economía: se ha retirado un proyecto de ley práctico, se han implementado leyes pro-LGTB desde las Autonomías, se ha facilitado el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco, el gobierno ha tenido una participación activa en las campañas y políticas sobre la mal llamada violencia de género, la vicepresidenta ha sido enviada a colaborar con la Generalitat….¦luego no se puede decir tan felizmente que el partido en el gobierno se dedicara sólo a la economía.

4) Ergo invitó al autor de la historia a indicar una única política social, cultural, institucional o presupuestaria en la esfera ideológica liberal-conservadora o de derecha, llevada a cabo por el gobierno de Mariano Rajoy.

5) Dicho esto, quizás otros deberían mostrar compasión, para empezar con la verdad sobre lo que es y lo que no es correcto, o quiénes son y quiénes no lo son.

6) La entidad social y cultural se concede por la defensa de ciertos valores. Rajoy, Soraya y el resto de los marianistas y sorayistas del Gobierno no son socialdemócratas simplemente porque, como buenos burócratas, no han manifestado ideología, y por eso se puede decir simplemente que no la tienen, y por eso simplemente no tienen derecho, por mucho que permanezcan en su partido, algunos sí.

Eduardo Gómez

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