La pastoral del prusés [Opinión]

La pastoral del prusés [Opinión]

Si leen el comunicado de la Conferencia Episcopal sobre el golpe de Estado de los independentistas en Cataluña y el comunicado de los obispos en Cataluña, su sentimentalismo es inefable, que huele a todo menos al cristianismo, al contrario, es un emotivismo laico que empuja a las masas hacia el voluntarismo electoral, de lo que estamos hablando: ¿Democracia cristiana, arbitrariedad democrática, una versión moderna del pilatismo?

Sería curioso validar el modus operandi del que sentenció a Jesucristo (los pájaros lanzados a las escopetas). Desde otras perspectivas se podría argumentar, pero desde el punto de vista evangélico se debe hacer una revisión superficial de la Palabra de Dios y refrescar la memoria. Las situaciones concretas que se dan en una nación sirven para que la doctrina de la Iglesia desarrolle posiciones concretas, pero cuando lo que hace es cambiarlas, la idea original sufre una traslación (yo diría astronomía), o una herejía (yo diría religión), y si además el movimiento es producido por la influencia de otro cuerpo o patrimonio llamado “prusés”, podemos hablar sin ambigüedad de una traslación gravitacional, o de una herejía nacionalista (enfoque político-nacionalista de la palabra de Dios).

Hace unos días el Papa Francisco decía que un hombre alejado de sus raíces es un hombre enfermo, el clero de Cataluña empieza a carecer de un sanatorio. ¿Por qué, se cumple la de cuando se cesa lo que es de dejar a Dios lo que es de Dios€? No, en absoluto:

1- Cuando lo que es de Dios cesa. Todos los católicos de España siguen esperando que el clero de los prusianos salga en una tormenta para denunciar la ola de cristianofobia en la que vivimos y sus respectivos ataques a la libertad religiosa de los católicos (asaltos a capillas, burlas, blasfemias de Jesucristo en carnavales y otras farras€; ¦). O que salgan a la calle a enfrentar la ideología del género y sus consecuencias perniciosas. ¿Has oído algo? Se llama abandono de la doctrina social y de los parroquianos.

2 – A Dios lo que es cesar. Cuestionar el cumplimiento de la Ley bajo el pretexto de derechos históricos, legales y jurídicamente inexistentes, como el derecho al voto y a la autodeterminación. Que se haga la voluntad del pueblo que la voluntad de Dios puede esperar. Se llama doctrina política y la Iglesia no está ahí para hacer pastorales estos fines.

3- Como consecuencia tenemos a los pastores cuidando todo tipo de aves rapaces mientras que los lobos tienen una fiesta con el rebaño.

¿Vamos más profundo?

En la cuestión secesionista, la gravitación del obispado en Cataluña, que también ha arrastrado a la Conferencia Episcopal, tiene una migaja, la doctrina social de la Iglesia siempre ha defendido la unidad de España como un valor moral. Podríamos abrir la ventana y mirar a la Basílica de San Pedro, donde a veces el cielo se nubla ante nuestros ojos, pero viendo que las manifestaciones no han sido unánimes en el corazón de la catolicidad española, sino que han salido voces serenas y que el Vaticano ha declarado su rechazo, el asunto pasa a los residentes de la Santa Sede, aunque obviamente no los absuelve de toda responsabilidad, porque a donde el sucesor de Pedro manda no debe enviar otros pescadores de hombres.

Como ha afirmado el obispo Munilla (bien podría enviar un poco de lucidez a Cataluña), el proceso secesionista no sólo es ilegal, sino también inmoral, y es una tarea obligatoria que aquellos prelados que, víctimas del emotivismo, han hecho un sayo de sus mantos, han colgado (figurativamente) su sotana y se han puesto el traje de espadachín de la democracia, dejen que lo vean lo más pronto posible. ¿Dónde pudo haber nacido este virus secular?

El catalanismo no es una cosecha reciente, sino una gran reserva de la cervecería alucinógena para ser degustada por los que no saben el poder que tienen para dejarlos borrachos, especialmente aquellas historias sobre reinos oprimidos que nunca han existido más allá de la embriaguez nacionalista pero de las que el bebedor, oyente y expectante, se siente heredero. Pero los obispos, presbíteros, diáconos y otros siervos de Dios por orden del Vicario de Cristo, se supone que han hecho un voto de castidad para protegerse de tales tentaciones.

El problema radica en el hecho de que no sólo el cuerpo sufre de tentaciones lujuriosas, el alma no se queda atrás y dar a luz todo lo que la gente reclama en su condición de tales puede ser orgiástico para las emociones de los seres ascéticos y contemplativos por condición que no tanto por convicción. La frase de Lucía Carám sigue flotando en la retina de Manresa un poco menos que embelleciendo (es decir) a la sediciosa cabeza de los Mossos, Trapero, como un dador de paz, civilidad y protección.

Y el goodismo es una orgía servida por el diablo en bandeja de plata para prelados y monjas con corazones desprevenidos o locos. Prueba de ello es este extracto del comunicado del Obispado de Barcelona ante el afortunado 1º: Animamos especialmente a todos los laicos cristianos a ser responsables y comprometidos en la vida pública para avanzar en el camino del diálogo y la comprensión, el respeto de los derechos y las instituciones y la no confrontación, ayudando a nuestra sociedad a ser un espacio de fraternidad, libertad y paz€. Miren los últimos tres sustantivos, estamos ante dos tercios de lo que la masonería tiene para moneda, sólo falta la igualdad. Albañilería a estribor. Obispos prusianos, guardaos de vuestros deseos, para que no se despierten con cuernos rojos.

Por otro lado, ambigüedad es muy amigable con la incoherencia; si se pide respeto por los derechos e instituciones a menos que la Constitución sea papel mojado y los derechos que contienen material fungible, el diálogo y el entendimiento con quienes lo han vilipendiado y delincuente es una entelequia. Si bien es cierto que esta madera clerical de creyentes en principio no practicantes es la que llega como un anillo de dedo a un gobierno como el de Mariano Rajoy, lleno de practicantes no creyentes.

Con estas alforjas sólo se puede navegar en la más absoluta confusión lejos del humanismo divino en busca de otro más primario y animador, una especie de paleohumanismo que poco tiene que ver con lo que emana del Legado de Cristo.

No hay otra explicación para el hecho de que el obispo de Girona haya denunciado la violencia que supone “sospechar” del pueblo catalán, que el obispo de Solsona haya llamado a la policía y a la guerrilla de la Guardia Civil después de decir que el derecho a la autodeterminación es inalienable (confundiendo el catolicismo con el democratismo), que el monje de Montserrat Sergi dAsis pronuncie una homilía independentista durante una misa pública en el monasterio de Barcelona, que las eucaristías se utilicen para celebrar votaciones que por ilegítimas e ilegales son inmorales (algo que ha sucedido), o que en el apogeo de las tonterías cuatrocientos sacerdotes catalanes pidan al Papa que intervenga para instar al gobierno a que pliegue las escasas velas que él ha encendido. Por cierto, el Vaticano ya les ha dicho a los prusianos que han sido cosechados por los Verdes; el sucesor de Pedro no va a ofrecer ni apoyo ni mediación de la Santa Sede.

Como consecuencia de su participación activa en el vórtice separatista, esa parte de la comunidad eclesiástica catalana, y por tanto española, está tomando el relevo:

a) La posibilidad arbitraria de la ruptura de España por una parte perteneciente a la misma nación sin contar el resto (que es mayor por cierto). El culto a la leyenda de la minoría oprimida parece más importante que el concepto cohesivo de nación que la Iglesia siempre defendió.

b) El fin justifica los medios. Los que no somos clérigos ni exégetas de las Sagradas Escrituras deberíamos haber perdido esa parte, la parte escrita por Napoleón o Maquiavelo. Algunos de nosotros no sabíamos que habían sido tan buenos discípulos. La ruptura de la legalidad (en este caso para dinamitar la Constitución) se justifica por el deseo de decidir si quieren seguir perteneciendo a España. El incumplimiento de la Ley y la comisión de los delitos de sedición y golpe de Estado, entre otros, se propone como algo admisible y legítimo. Todo por una buena causa.

c) El advenimiento de una nueva falacia al máximo: los medios pueden justificar el fin, es decir, como el golpe de estado se va a hacer al golpe de urna, entonces el incumplimiento de la Ley se justifica porque el voto es muy democrático, otra parte del Nuevo Testamento que me he perdido, y es que uno es un cristiano muy descuidado.

La eclesiología tiene un trabajo arduo cuando los pastores se convierten en ovejas de otro rebaño. No sé si es posible hablar de alienación colectiva o de herejía de caminar por la casa. Por supuesto, no necesitan la verdad para liberarlos, para eso está el prusiano.

Eduardo Gómez

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