El voto obligatorio es el castigo para la sociedad indolente [Opinión]

El voto obligatorio es el castigo para la sociedad indolente [Opinión]

Tras esta serie de tres artículos que reflexionan sobre el derecho al voto, es imprescindible señalar que en las últimas elecciones celebradas (incluido el plebiscito por la paz), el abstencionismo ha sido un aumento constante en las que la participación electoral ha ido disminuyendo progresivamente, motivada más por una sociedad desinteresada por la política y el Estado, que por cuestiones climáticas o de transporte. Esto tiene las siguientes consecuencias: el pueblo abandona su deber constitucional, apoya la corrupción por omisión y facilita la captación de votos por parte de los candidatos.

Fredy Andrés Borrero, Master en Estudios Políticos y Profesor de la Universidad de la Sabana, afirma que la abstención oscila entre el 50% y el 55% para las elecciones nacionales y entre el 40% y el 50% para las locales, según información publicada por El Colombiano y documentos de investigación presentados por el Registro Nacional; porcentajes que fueron superados por el 60% que existió en las elecciones presidenciales de 2014 y el 62% del plebiscito por la paz. Puesto que la democracia es el gobierno de la mayoría, es necesario que esa población actúe, y si no lo hace voluntariamente, debe ser obligada a hacerlo, a fin de mantener este sistema, que a pesar de tener muchas deficiencias, es el mejor posible.

La Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 21), la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 23) y la Constitución Política (Art. 40, 95 # 5 y 258) consagran el sufragio sólo como un derecho a ser ejercido libremente, el cual, proveniente del pueblo, se convierte en la base del poder público. Frente a ello, la Corte Constitucional en su jurisprudencia establece que debe entenderse no sólo como un derecho individual, sino como una función o un deber, en la medida en que contribuye a la formación de la voluntad política y al buen funcionamiento del sistema democrático y pluralista, que debe contar con una organización electoral adecuada, consciente y eficiente.

A nivel internacional, muchos países tienen el voto obligatorio, entre ellos Argentina, Uruguay, Perú, Brasil, Ecuador, México, Paraguay, entre otros; entre los que se ha comprobado que la participación electoral aumenta en función del tipo de sanción impuesta a la abstención, que podría ser: multas económicas, prohibición de ejercer funciones públicas, imposibilidad de realizar trámites en los cargos públicos, imposibilidad de cobrar pensiones, suspensión de una parte de su salario, suspensión del trabajo, entre muchas otras variantes.

Pero no sólo debemos enfocarnos en el castigo, también podríamos analizar el aumento de los beneficios para quienes participan en la votación; una adecuada coordinación de estas medidas presionará a la población para que participe activamente en un ambiente político que directa o indirectamente terminará por afectarles.

FredySocarras

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