Corrección Fraterna versus Corrección Política / Opinión

Corrección Fraterna versus Corrección Política / Opinión

Se dice que las comparaciones son odiosas, pero más bien en términos de personas, no tanto de hechos, ideas o valores. De hecho, la moral funciona por comparación entre el bien y el mal, se basa en normas y conductas que diferencian ambas posiciones, algo que ni el anticristo del mundo de la moral, el relativismo, se atreve a discutir.

Mientras que hoy en día está de moda la corrección política (forzada y totalitaria), la corrección fraterna deambula en el anonimato, cuando no detrás de las escenas huyendo de sus perseguidores. Los correctos se sienten moralmente empoderados para recriminar ideas o valores que chocan frontalmente con los impuestos por el aplastamiento democrático.

La moralidad del Estado, exterminador de cualquier corriente disidente e impuesta por sus grupos de poder adherentes, se llama corrección política: la política se transmuta en moral y difunde por todos los medios a su alcance su ideología de la ética pluscuamperfecta.

Ante todo, pongamos ambos conceptos en el mapa de las ideas: la corrección fraterna (FQ de ahora en adelante) es una advertencia que el cristiano dirige a su prójimo para que lo ayude en el camino de la santidad y permite que la sierra enfrente sus miserias y las purgue. Por otro lado, la corrección política (en adelante PC) es la comunión forzada con la línea política imperante y con todo el vademécum sociocultural que lleva incorporado, por lo que no se aceptan notas discordantes que de antemano se califican de ofensivas, intolerables y peligrosas para el bienestar y la prosperidad social.

CP y CF son respectivamente como Caín y Abel; ambos tienen una apariencia similar, pero con un interior muy diferente. Después de las presentaciones, pasamos a la discusión.

Aunque el FC es un precepto de origen religioso, puede tener (y de hecho tiene) su prolongación en el mundo pagano: desacuerdos y conflictos cuya solución es a través de la empatía, el compromiso y la honestidad frente a los daños causados, con el fin de resolver conflictos y fortalecer los lazos personales. Respetando el espacio vital de la persona, tiene un carácter integrador porque facilita la convivencia al tiempo que se gestiona en la intimidad y no es colectivista.

Por otro lado, el término “corrección política” tiene su germen en el marxismo-leninismo, se refiere a la línea partidaria apropiada (aquellos individuos o actos relacionados con la ideología del partido) y extiende sus redes a lo que se puede decir y hacer en cada momento condicionando a priori la disposición del individuo; marcando lo que es la línea moral de pensamiento, palabra y trabajo que está prohibido cruzar.

LaCF es parte de “el hombre propone y Dios dispone”, es decir, no busca la persuasión, y mucho menos la coerción, sino que el individuo la ve a través de su propia experiencia. De esta manera genera valor para la sociedad en forma de armonía y comprensión, por el contrario, el PCP parte de un acantonamiento ideológico de valores impuestos en los que no se puede creer voluntariamente. Favorece a unos y perjudica a otros, además de ignorar derechos fundamentales como la libertad de pensamiento, conciencia y opinión, algo de lo que los defensores de la corrección se jactan día tras día.

Otro aspecto a analizar es que el CF ofrece un mensaje y un código franco, mientras que el CP no permite el uso de ciertas palabras o expresiones que objetivamente los académicos de la lengua no consideran dañinas o insultantes, y son reemplazadas por otras cuyo significado está lejos de la situación descrita; ¿tiene credibilidad un mensaje que utiliza un lenguaje falso como vehículo? Por ejemplo, no se acepta llamar a las personas con discapacidad como tales, sino como personas con capacidades diferentes ™, resulta que en términos de capacidades, todos somos diferentes. El PC nos obliga a seguir un itinerario determinado, caramelizando sus manzanas envenenadas con un lenguaje falso, y por si fuera poco, con penas lapidarias desde el ámbito civil y mediático, para el refractario, o despistado.

No da lugar a reflexión ni a elección, sólo hay un camino: la aceptación en términos exactos bajo el pretexto de que lo contrario es una afrenta a los supuestos valores sociales o a ciertos colectivos. Todo consiste en seguir los dictados del sistema por imperativo moral y hacerlo bajo sus códigos, una corrección impuesta que previamente se extiende como levadura a todos los rincones del reino del pensamiento.

Recapitulando, el lema de la fraternidad es: Si tu hermano peca contra ti, ve y llévalo a solas con él€. (palabras textuales del fundador de la corrección fraterna, Jesucristo); la de su estado antagónico es: Si tu prójimo no peca contigo, reprochácale en público hasta que la hostilidad colectiva le haga cambiar de opinión€. (Moralidad del Estado).

La corrección política no perdona ni escucha, directamente fulminante: rasgos característicos de los regímenes totalitarios que a lo largo de la Historia han impuesto sus tesis con la entrega del mazo, sólo que esta vez encabeza la comitiva represiva de la comunidad civil, gracias a un proceso de fermentación masiva. Un monstruo que, además de un demonio, es capaz de convertir lo bueno en malo y viceversa. Su antónimo empatiza y simpatiza con aquellos que accidentalmente, inconscientemente o de mala fe, actúan impía e incorrectamente, a la vez que les aconseja en pequeño comité a favor de su redención. Justo lo contrario de su oponente: moralista y devorador de ideas y convicciones personales.

Nota más que interesante : antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, fue la infame candidata demócrata, Hillary Clinton, quien afirmó que los códigos culturales arraigados y las creencias religiosas tenían que ser redefinidos a través del estado incluso si era necesario por medios coercitivos. Demuestra más que suficiente que el PC no puede ser contradicho. Pero la FQ es su bestia negra en la medida en que produce un complejo de inferioridad espiritual ajeno (que puede comprobarse en las manifestaciones de la COPY18 frente a ciertas confesiones religiosas€), el mismo que produce impostores que se encuentran cara a cara con los genuinos que ignoran sus imitaciones.

Por lo tanto, será mejor no dejar que la gente correcta sepa lo que sus hermanos y hermanas están haciendo. Pensad que pueden sentirse más profanos que el relato y en su infinita corrección condenarlos a vivir confinados en el exilio, siempre que no dejen en evidencia lo que en otros tiempos se llamaba la levadura de los fariseos.

Eduardo Gómez

¿Te ha parecido curioso? ¡COMPÁRTELO!

Cerrar menú

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies