Colombia, sin una acertada tridivisión de poderes [Opinión]

Colombia, sin una acertada tridivisión de poderes [Opinión]

Ya en artículos anteriores como: El Congreso colombiano desperdicia la oportunidad de un cambio trascendental€ y Promocionar normas legales sin legitimidad hace necesario un nuevo contrato social€. Montesquieu en su libro “El espíritu de las leyes” explicaba que las funciones del Estado deben dividirse en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que deben ser independientes entre sí, de modo que exista un sistema de pesos y contrapesos que les permita controlarse mutuamente.

La Constitución Política de 1991 pretendía estructurar esta trivialidad de poderes, pero la realidad política marca otra tendencia; ejemplo de ello es la actual campaña por la Presidencia de la República (cargo de poder ejecutivo), a la que aspiran congresistas y ex congresistas (legislativos), ex ministros, ex alcaldes, ex gobernadores y ex vicepresidentes (ejecutivos), ex procuradores (organismos de control), y a la que aspiran los altos tribunales, debilitados por su falta de transparencia en comparación con los mencionados anteriormente.

Todo lo reflejado en el párrafo anterior implica que cuando una persona ocupa un cargo público, en detrimento del interés que debe representar, ejerce su función de manera tendenciosa para alcanzar otro cargo con más poder. Por ejemplo: un Fiscal General no va a ejercer el control adecuado si se va a dedicar a perseguir a los que no le convienen y a jugar a ciegas con sus aliados; o un congresista va a utilizar su escaño como plataforma para lanzar su campaña, como se vio en el debate sobre corrupción presentado por la coalición colombiana en semanas anteriores (Claudia López y Jorge Robledo).

Entendido esto, es necesario entender la urgencia de una reforma estructural a los tres poderes del Estado y sus organismos de control, firmando así un nuevo contrato social; en el cual se profesionaliza el Congreso, se elimina la representación proporcional, para que los Presidentes no dejen los mismos partidos que eligen a los candidatos a diputados, alcaldes y gobernadores, pues ya desde el filtro primario se está impidiendo el control adecuado; Los jueces deben seguir su carrera hasta los tribunales superiores y dejar de lado las ternas propuestas y, en general, una estructura completamente estricta en la que prevalezca la discapacidad, lo que impedirá que un congresista se convierta en Presidente, siendo un juez congresista, entre muchos otros ejemplos que permitirían consolidar un equilibrio más adecuado.

Con esta independencia de funciones y estructuras, se pueden lograr instituciones más sólidas que permitan un verdadero sistema de frenos y contrapesos como el propuesto inicialmente por Montesquieu; mientras esto no se haga, seguiremos viendo cómo el marco político está incrementando su cosa nostra basada en los intereses de la población y así poder compartir el poder con la misma sin necesidad de un seguimiento estricto.

FredySocarras

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