Ansiedad: consecuencias y efectos de este mal tan común en el ser humano

Ansiedad: consecuencias y efectos de este mal tan común en el ser humano

La depresión y los trastornos de ansiedad son fenómenos mucho más comunes de lo que se podría pensar. Estudios recientes revelan que, en 2015, más de 300 millones de personas estaban implicadas en la depresión y que más de 250 millones, es decir, el 3,6% de la población mundial, padecen trastornos de ansiedad . Reduciendo el espectro y mirando a nuestro país, casi dos millones de personas sufren de estos trastornos.

Sigamos con los números. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la depresión, junto con la ansiedad, es la principal causa de discapacidad en todo el mundo. No podemos olvidar que la depresión, en el peor de los casos, puede llevar al suicidio . Así, según los datos existentes, aproximadamente 790.000 personas se suicidan cada año después de pasar por un estado depresivo.

Pero, ¿qué es realmente la ansiedad, qué es este fenómeno que puede causar tantos efectos negativos en las personas y que puede llevar a tales estados críticos? La respuesta es simple. Es un mecanismo de defensa de nuestro organismo contra situaciones que considera una amenaza.

Ocurre en todas las personas, independientemente de su edad, raza o costumbres y, en realidad, su función es tratar de mejorar el rendimiento para agilizar nuestra capacidad de respuesta y anticipación. A este mecanismo de alerta lo llamamos ansiedad adaptativa.

La ansiedad es un estado de alerta que trata de lograr un efecto positivo . Nos obliga a tomar las medidas necesarias para salir del camino en situaciones de riesgo o peligro. Esta sensación de peligro, que desencadena nuestros mecanismos de alerta, puede ser tanto física como psicológica. Vale la pena mencionar que aquí la definición de peligro incluye situaciones como el impedimento de llevar a cabo un proyecto o la posible pérdida de un logro.

Sin embargo, a pesar de que la ansiedad busca fines constructivos para nuestro organismo, a veces se presentan anomalías en la regulación de estos mecanismos de alerta. Hablamos, pues, de ansiedad patológica, que afecta nuestra salud, nos incapacita y limita nuestra vida diaria, en lugar de ayudarnos.

Los efectos nocivos de la ansiedad patológica pueden ser devastadores para el enfermo. En los casos más graves, puede conducir a un ataque de ansiedad, también llamado ataque de pánico. En otras ocasiones, cuando la ansiedad patológica se vuelve crónica, hablamos de trastornos de ansiedad generalizada.

Estos trastornos de ansiedad siempre requieren ayuda profesional cualificada. No es extraño que en las grandes ciudades, los sujetos recurran a Internet para encontrar un especialista en ansiedad. Muchas personas escriben en Google psicologos madrid u otras palabras similares cada día, buscando una solución a su problema de ansiedad.

Una de las consecuencias negativas ya mencionadas son los ataques de ansiedad, que suelen ir acompañados de otro trastorno patológico: la agorafobia que es el miedo a las multitudes, a los espacios abiertos o al difícil acceso, donde en caso de un ataque de pánico no se puede encontrar ayuda médica. Es curioso ver cómo una pequeña alteración en un proceso fisiológico, inicialmente positiva, puede dar lugar a tan terribles efectos patológicos….

¿Qué hay detrás de este trastorno de ansiedad? Veamos todos los factores que influyen y hacen que este mecanismo de defensa cause un impacto negativo tanto en nuestro cuerpo como en nuestra mente.

Factores que causan ansiedad patológica.

El primer punto es el factor genético . Las personas pueden tener una predisposición a este “defecto” que se debe a la herencia genética de sus antepasados. El ambiente, la exposición al estrés o un estilo de vida poco saludable también pueden jugar un papel importante. Existen numerosos elementos que predisponen al individuo a sufrir de ansiedad patológica. La sociedad actual, consumista, competitiva y siempre estresante puede ser un factor poderoso para generar estados de ansiedad….

Cuando se trata de desencadenantes, también hay muchos que considerar. Situaciones que abruman a una persona, impedimentos que complican la posibilidad de llevar a cabo una tarea importante, acontecimientos de gran impacto que requieren un largo y profundo proceso de reajuste. Incluso el uso de drogas puede estar involucrado. En resumen, cualquier cosa que pueda causar inquietud o incomodidad durante un período prolongado de tiempo puede actuar como desencadenante de una imagen de ansiedad patológica.

También hay que tener en cuenta que a la predisposición y al desencadenamiento hay que añadir un último elemento a valorar: el mantenimiento. La ansiedad es algo que dura en el tiempo, y esta duración también se debe a factores que impiden que se diluya . El miedo, el fracaso a la hora de poner en práctica algún tipo de solución, el mal manejo de las causas de la propia ansiedad, la pérdida de facultades e incluso la generación de conflictos con situaciones que antes no las suponían son algunas de ellas.

Todo esto da forma a un círculo vicioso que no hace otra cosa que retroalimentar el mal estado del individuo , que está envuelto en una espiral de la que no puede salir. Afortunadamente, sufrir de trastornos de ansiedad o depresión es algo que se puede remediar, pero que debe ser puesto en manos de expertos en la materia. Con un correcto enfoque farmacológico y psicoterapéutico, estos problemas pueden ser resueltos.

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